Cuando pasada la media hora documental de presentación y disección de la anatomía el espectador maravillado siente ya un poco cansancio de ese esquema, la película da un giro y se convierte en otra cosa, en una ficción, en una fantasía sobre cómo se relacionan los autómatas entre sí cuando no están con Sanz y seguimos las peripecias de uno de ellos, don Liborio, mezclado entre la gente de la vida real. El documental sobre Sanz da paso entonces a un falso documental sobre el regreso de don Liborio a su pueblo, a una comedia sobre sus sueños y pesadillas. Nosotros perplejos ante este giro a mitad de la película (la cinta dura 65 minutos), ante esta desaparición de Sanz, el ventrílocuo, nos sentimos como ante un mago que promete enseñarnos el secreto de su magia y nos engaña con otro truco diferente. Quizá el resultado no es del todo redondo, pero se agradecen el riesgo y la singularidad de la película, sin duda una rara avis dentro del cine mudo español, que puede verse en Youtube.
Recupero en parte el texto de una entrada de 2006 de mi anterior blog Pasión Silente para ofrecer enlaces al visionado de las dos películas de las que hablaba entonces y que me siguen fascinando. La figura del técnico español Segundo de Chomón (1871-1929) se ha asociado en demasiadas ocasiones a los trucos cinematográficos por los que fue contratado en Francia y en Italia. De hecho, en esa faceta fue encasillado en su época. Pero Segundo de Chomón también fue un gran innovador en el terreno de la animación, desde muy diversas técnicas: las siluetas (mucho antes de que Lotte Reiniger triunfara con ellas), los muñecos, las figuras de arcilla, la animación de objetos o los dibujos animados. Sus dos títulos más célebres en este ámbito los hizo con muñecos: Le thêatre du petit Bob (1909), que hizo para Pathé, y La guerra e il sogno di Momi (1917), en su etapa italiana, donde colaboró de forma fructífera con Giovanni Pastrone. En la primera de ellas, un teatrillo de muñecos nos ofrece var...


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